Desarrollado una vez al año en la aislada y solitaria puna, los comunidades de Tikako y Tarata participan de él. En la primera secuencia se advierte las selectas llamas macho, ataviadas para el sacrificio que descansan vendadas sobre awayos (mantones) nuevos y cubiertas de otros awayos. Detrás de ellas se observan las mesas que serán parte del rito de sacrificio. En la segunda secuencia se advierte la incineración ritual de los corazones de las llamas y a las mujeres que recibieron dichos órganos durante el ritual cubiertas de la mirada de los espectadores, para evitar enervar la potencia del sacrificio realizado, En la tercera secuencia se advierte el arrojo de la sangre a la laguna formada en la represa a fin de que los espíritus se alimenten de ella. Corazones y Sangre en ofrenda a las deidades del agua.